Hace dias que vienen a mi memoria recuerdos lejanos de mi infancia:
Fue paseando por el mercado central de Vilanova, cuando al pasar junto a las magníficas paradas del pescado que mis ojos fueron a parar a un atún rojo recién cortado que se había convertido en unos magníficos filetes, a su lado las partes de su esqueleto con bastante carne adherida al mismo: en ese instante mi mente recordó una cacerola con trozos de huesos de atún con tomate y cebolla que mamá
cocinaba como algo especial para alguna reunión familiar.
De inmediato empezaron a reunirse en mis recuerdos caras familiares,tíos, primos y amigos, que venían a visitarnos en un día concertado para tal acontecimiento.
Yo debía de tener unos doce años, quedábamos en reunirnos en nuestra humilde casa, allí iban acudiendo todos un 25 de Julio que por aquellos años 50 era festivo.
Supongo que cada familia aportaba algo para la fiesta, pero mamá cocinaba lo antedicho y también bacalao con tomate ( el bacalao entonces era de lo mas económico) alguna tortilla de patatas, pan .
Papa se encargaba del postre, generalmente era una enorme sandía la mas grande que encontraba, y una bota de buen vino, o por lo menos de vino aunque no fuera tan bueno.
Las niñas nos encargábamos de llevar una buena cuerda para saltar.
Emprendíamos el camino hacia el Estadio de Montjuich y atravesando la carretera que nos llevaba al museo de arte contemporáneo íbamos a parar a un lugar que nosotras llamábamos el lago, queda muy cerca del palacete Albéniz, que entonces ni existia,
Allí pasábamos el día, papá metía la sandía en un saco y lo ataba de manera que quedara en el agua, así refrescaba la fruta.
Se extendía alguna manta en el suelo y comíamos felices lo que se nos ofrecía, cuantas cosas podría explicar esa manta, aún la conservo (es la manta de la guerra) que sin duda utilizó papá durante la contienda del 36 (no me decido a desprenderme de ella).
Bueno viendo como se divierten ahora las familias y todo lo que se necesita para pasar un buen día
me parece que reciclar la memoria también es positivo sobre todo en estos tiempos de crisis, en los que pienso que lo mas importante es estar unidos hacer piña, y reírse cuanto sea posible en buena compañía.
Estos recuerdos los comparto con las personas que quiero y a las que no hace falta mencionar por nombre pues sin duda se reconocerán en este sencillo escrito.
En nuestra mente también están los que faltan y que tanto hicieron para que nosotras tubiéramos mas que lo imprescindible.
Hasta pronto.