Así que me puse a recordar como eran los años cincuenta y sesenta en mi casa, debería tener entre ocho o diez años, pues apenas recuerdo a nuestra hermana pequeña que nació en 1952 sí veo a mi madre por estos días y como cosa extraordinaria trajinando en la pequeña cocina, debía ser el hornillo de carbón o el otro mas moderno de petróleo no lo veo en mi imaginación, donde vivíamos no habia luz eléctrica así que debería ser el quinqué también de petróleo.
La pequeña casa se impregnaba de olor a matalauva pues ella se disponia a cocinar unos pestiños, era lo que distinguia los días corrientes de los festivos, harina, aceite un vaso de vino blanco, la matalauva una pizca de sal azucar , canela y si se podía miel. la proporción de los ingrediente a ojo, nunca nos pudo dar la receta exacta, pero estaban riquísimos.
Veo los dulces en forna de barquitas, llenando un lebrillo de barro, unos blanqueando de azúcar y otros brillando por el baño de miel.
Como lo que abundaba era la escasez,aquellos días eran extraordinarios, nada de turrones ni mantecados ni panetones, ni adornos navideños, entonces no habían supermercados no recuerdo las calles adornadas, ni tantas viandas preparadas tan solo para tenerlas que calentar.
Pero no estábamos escasos de cariño, de canciones, de frío, no pensábamos que no podíamos pagar la luz, no teníamos, una estufa de carbón apenas calentaba el comedor y las camas mamá las calentaba con un ladrillo que ponía en la estufa y que templaba la parte a la que llegaban los pies cuando nos metíamos bajo las sábanas.
Con todo recuerdo aquellos días con cariño, me llenan el corazón de primos y tios de mi querida abuela ( mama Juana) para todos y que viviran con nosotros mientras nuestra mente sea capaz de sacar de cuando en cuando el abundante arsenal de cariño que supieron darnos y que suplia de sobras la escasez de los tiempos.
No os canso mas disfrutar de lo que tengais y no desear mas de lo necesario. hasta pronto.
Son muy emotivos estos escritos, recordando esos años piensas mas en los padres, que pese a sus preocupaciones para pasar el día a día nos hacían estar contentos y satisfechos con lo que nos podían dar "por ejemplo esos pestiños tan ricos", son tiempos pasados que se han quedado en nuestro corazon y es lo que vale
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